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miércoles, 15 de enero de 2014

Enero de 1814. San Salvador de Jujuy

En enero de 1814 los realistas preparaban en Cotagaita el ejército invasor para tomar Jujuy, mientras Belgrano se encontraba en Humahuaca tratando de organizar la resistencia. El coronel Manuel Dorrego había sido comisionado para reunir en Jujuy y Salta, los restos del ejército en retirada y reclutar nuevos efectivos y provisiones para detener esta nueva invasión que pretendía llegar hasta Buenos Aires con el apoyo de Montevideo. La invasión de Pezuela pretendía aniquilar al ejército en retirada, evitando el encuentro con los refuerzos comandados por San Martín, que los esperaba en la Posta de los Algarrobos, cercano a Yatasto.
Dorrego reunió 500 nuevos soldados y 250 dispersos con los que organizó un regimiento que llamó de "Partidarios", requisó 1.000 caballos y ganado vacuno; hizo fabricar armas, especialmente lanzas, fornituras y municiones, acciones que motivaron un oficio dando superadas las desinteligencias y reincorporándolo al ejército.
En San Salvador de Jujuy comenzó una febril actividad en los jóvenes que organizados en milicias con movimientos de guerrilla, participaban de ejercicios diarios consistentes en correrías a caballo, montar y desmontar, prácticas de tiro y uso de la lanza. También fabricaban armas caseras, labores en las que participaban hombres y mujeres.
Belgrano llego a Jujuy y organiza la retirada, poniendo en funciones al coronel Dorrego. La ciudad fue abandonada entre el 15 y el 16 de enero de 1814. Dorrego combatirá hasta ser desalojado el día 17, produciéndose un nuevo éxodo que no fue como el de 1812, ya que espontáneo y sin destino fijo, ocuparon las afueras de la ciudad, cerros y estancias vecinas.  

La Guerra Gaucha
Las milicias gauchas ocuparon los alrededores, ahora con hombres bien montados y adiestrados,  comenzando a hostigar al invasor que había ocupado la ciudad. Atacaban y desaparecían rápidamente, dejando muertos y heridos en el enemigo.
La resistencia de Dorrego permitió la llegada de las tropas patriotas a Tucumán y el encuentro de Belgrano con San Martín. Éste asumió el mando del ejército el 30 de enero, poniendo a cargo de la vanguardia a Martín Miguel de Güemes.
En adelante, todo fue ataques rápidos, certeros, sorpresivos. Nacía la idea del combate permanente en el pueblo. La Guerra Gaucha, había comenzado.

martes, 19 de febrero de 2013

Preludio de la Batalla de Salta

Aquel 18 de febrero de 1813, llovió. Una penuria más que debieron pasar los 4 mil hombres que estaban bajo el mando de Belgrano cuando atravesaban la quebrada de Chachapoyas para llegar hasta la Casona, la que sirvió de cuartel general del Ejército revolucionario.
El edificio histórico de la Casona de Castañares cuenta con dos grandes espacios; uno de ellos se encuentra en el área que ha sido preservada y en donde funciona actualmente un museo. El segundo espacio es el patio interno de la Casona y de la denominada Habitación Belgraniana, el dormitorio donde el general Manuel Belgrano descansó durante sus días de estadía. La finca fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941. Su construcción data de principios del siglo XVIII y su creación fue encomendada por Martín Castañares. En la actualidad la estructura conserva los trazos clásicos del período colonial.
En 1813 sus propietarios eran Bárbara de Tineo y su esposo Pedro José Saravia. Ese año pasó a formar parte de la historia argentina, porque la casa albergó al general Manuel Belgrano y sus soldados. En enero de ese año, y luego del triunfo en la Batalla de Tucumán, los efectivos del ejército patriota emprendieron viaje hacia Salta con un único objetivo: vencer a las fuerzas españolas de Pío Tristán.
El 17 de febrero, el capitán salteño Apolinario Saravia ofreció a Belgrano conducir al ejército por una senda poco conocida: un laberinto entre las montañas pobladas de vegetación que conducían al norte. El camino se extendía hasta Chachapoyas y desembocaba en la Casona de Castañares. Esa noche se inició la marcha. Las fuerzas patriotas lograron sortear las dificultades geográficas y arribar al amanecer del 18 de febrero a la Finca de Castañares.

jueves, 31 de enero de 2013

Carta de Manuel Belgrano al teniente gobernador interino de Jujuy

“En oficio del 4 del presente me dice el Supremo Gobierno Ejecutivo provisiorio lo que sigue: 'con fecha 2 del corriente ha recibido el Supremo Poder Ejecutivo de esta provincias la declaración siguiente de la Soberana Asamblea General Constituyente: Siendo tan ultrajante a la humanidad el que los mismos Pueblos que con tanto tesón y esfuerzo caminan hacia su libertad, permanezcan por más tiempo en la esclavitud, los niños que nacen en todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata sean considerados y tenidos por libres todos los que en dicho territorio hubiesen nacido desde el treinta y uno de enero de mil ochocientos trece inclusive en adelante día consagrado a la Libertad por la feliz instalación de la Asamblea general constituyente bajo las reglas y disposiciones que al efecto decretará la Asamblea General. Lo tendrá así entendido el Supremo Poder ejecutivo para su debida observancia, cuya soberana declaración se transcribe a vuestra excelencia para que haciéndola publicar por Bando en el Ejército de su mando, como se ha hecho en esta capital, cuide y cele su más exacta observancia'
Y lo traslado a Usted para los fines que en él se expresan.
Dios guarde a Usted muchos años

Salta, 27 de febrero de 1813

 [firma] MANUEL BELGRANO"


Nota del editor:  la carta, cuyas imágenes del anverso y reverso están incluidas en esta entrada,  fue hallada recientemente en el Museo Mitre (Buenos Aires)

domingo, 16 de septiembre de 2012

El humor de M. Belgrano


El 3 de Septiembre de 1812,  el Ejército patriota se halla sobre el río de Las Piedras, cuando los Decididos son atacados por la vanguardia realista, produciéndose una escaramuza. El cuerpo patriota se reúne con el grueso y Belgrano, que espera una oportunidad favorable, despliega al ejército en la margen del río haciendo abrir el fuego de la artillería para despejar el frente. Los patriotas persiguen a los españoles, tomando 15 6 20 prisioneros y matando otros tantos.
Una partida de paisanos al mando del capitán Esteban Figueroa logra apresar al jefe enemigo, coronel Huici, al Portaestandarte Negreiros y a un capellán. Son las cuatro de la tarde y la victoriosa partida inicia una marcha forzada con sus pioneros, huyendo del resto de los adversarios. “El enemigo (... ) no volvió a incomodar nuestra retaguardia”, cuenta el general Paz en sus Memorias. A las doce de la noche están ya en Tucumán, donde se encuentra el grueso del ejército.
Al tener conocimiento de la captura de Huici, Tristán remite un oficio a Belgrano advirtiéndole que el prisionero debe ser tratado con humanidad, bajo amenaza de tomar represalias con los que él tiene en su poder. Acompaña a la nota cincuenta onzas de oro y concluye el oficio datándolo en "Campamento del EJERCITO GRANDE, Septiembre 15 de 1812". Belgrano devuelve el dinero para que sea distribuido entre los prisioneros patriotas en poder de Tristán y concluye su respuesta con un rasgo de humor que no oculta la ironía: “Cuartel general del EJERCITO CHICO, 17 de Septiembre de 1812”.

Fuente: www.elintransigente.com

martes, 17 de julio de 2012

Éxodo jujeño

Belgrano sabía que la mayor parte del pueblo jujeño era partidario de la Revolución (no ocurría lo mismo en Salta, donde la elite estaba bastante dividida). También sabía de la existencia de sectores entre la elite local que le eran fieles al Virrey de Lima y podían servir para abastecer a las tropas virreinales. En ese contexto y a través del "Bando del 29 de julio", ordenó el retiro y emigración de toda la población y amenazó a quienes quisieran traicionar sus órdenes:

“Pueblos de la Provincia de Salta: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son  llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud. Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa, blanca y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las tuvieron y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no sólo vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.
Hacendados: apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras estancias, y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tomeprovidencias que os sean dolorosas, declarandóos además si no lo hicieseis traidores a la patria.
Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.
Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos, e igualmente cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien fuere, y a quien pertenezcan.
Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento estén revestidos del carácter que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con sólo lo deposición de dos testigos. Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieran prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuesen.
No espero que haya uno solo que me dé lugar par aponer en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sean, y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.
Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812”.

viernes, 3 de febrero de 2012

Belgrano en Rosario

Fue el Triunvirato el que le encargó el 24 de enero de 1812 al general Manuel Belgrano, partir hacia la Villa del Rosario con un regimiento para apostarse en la Capilla con el fin de impedir que los españoles remontaran el Paraná, en busca de recursos para sostenerse en el sitio de Montevideo.
El 6 de febrero acampó en las proximidades de Arroyo Seco, y siguió al siguiente día. Probablemente el camino haya sido lo que fue la vieja ruta 9, esto es, uniendo los actuales Aguirre, General Lagos, Esther, Villa Gobernador Gálvez, y Villa Diego. Al arroyo Saladillo lo debe de haber cruzado entre las calles Ayacucho (muy probablemente) y un poco más arriba, por la calle Salva. En esta franja se debe de haber movido hasta el Batallón de Comunicaciones 121 y en adelante, ingresó por la actual calle Brigadier General Juan Manuel de Rosas, continuó por la hoy Santa Fe y giró con sus tropas a la actual Buenos Aires. Hizo una formación frente a la Parroquia, hoy Catedral, y luego rezó ante la imagen de la Virgen.
Tomamos del Diario de Marcha:
“A la una y media de la mañana se toco generala y marchamos por caminos y campos muy llanos, sin dificultad alguna y muy poco trabajo que se hizo en la barranca de salida de una cañada que ha formado las aguas de lluvia y llaman Saladillo, pasaron muy bien las carretas y hallándonos a distancia de Rosario cerca de una legua se formó la tropa y sacaron las banderas y con todo orden seguimos hasta este Pueblo cuyo Comandante Capitán Moreno y el Alcalde con otros vecinos salieron a recibirnos y ofrecérsenos.”
Como le parecía absurdo que sus soldados usaran distintivos españoles, el 13 de febrero solicitó permiso para que sus soldados llevaran una escarapela. Por decreto del 18 de febrero de 1812, el Triunvirato aprobó el diseño de una "escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían". Belgrano da un paso más y le anunció al Triunvirato que el día 23 de febrero de 1812, entregó las escarapelas a sus tropas para que "acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la independencia de la América". No sólo la usó la tropa, lo rosarinos todos comenzaron también a llevarla.
Belgrano era uno de los pocos que se animaba a usar la palabra independencia.
El Triunvirato (formado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana), y sobre todo su secretario, Bernardino Rivadavia, estaba preocupado en no disgustar a Gran Bretaña, y a su embajador en Río de Janeiro, Lord Strangford, con quien estaba negociando la retirada de los portugueses de la Banda Oriental, a condición de que no se mencionase el tema de la independencia. Belgrano, quien se crió siendo vecino del convento de Santo Domingo, era sumamente devoto y ello debe haber facilitado la relación con el cura Julián Navarro. Este se había manifestado a favor de la Junta formada el 25 de Mayo, y ante la llegada del general, convocó a los vecinos, quienes colaboraron con herramientas y trabajo para la construcción de la batería (un fuerte artillado) en las barrancas del Paraná, la que fue llamada Libertad. 

Por: Juan  Carlos Ramirez.

Nota: las fotos corresponden al arroyo saladillo

martes, 31 de mayo de 2011

3 de junio de 1811

El gobierno de la Revolución de Mayo empleó a maestros de oficio que contribuyeron a la gesta militar necesaria. El italiano Carlos Celone fue uno de ellos, un herrero afincado en Buenos Aires, en donde se casó un 25 de marzo de 1811 con Ramona Bonorino Aicardo. Hijo de José Celone y Francisca Monestanol, pronto se destacó por su pericia, lo que no pasó desapercibido por el general Manuel Belgrano.
El General, ya había pensado en sus capacidades, cuando envió al gobierno el oficio del 3 de junio de 1811. En el se quejaba de la falta de formación del personal de la fábrica de fusiles de Tucumán, afirmando que Francisco de Eguren, el maestro mayor de la fábrica “no es más que un practicón de fabricante de armas, sin entender palabra de mecánica, y que el protector y otros satélites que hay empleados son absolutamente ignorantes en la materia; es pues preciso buscar un inteligente que se haga cargo de ella, experimentándolo antes a entera satisfacción; lo demás es gastar plata en valde y no aprovechar cosa alguna. Con un sujeto de provecho que se hubiese ocupado, tendríamos hoy otras ventajas en ese ramo, de que carecemos con grave perjuicio."
Siga la misiva, considerando la conveniencia de que el herrero Carlos Celone, por ese entonces en Buenos Aires, se allegara a la fábrica, debido a que era "muy hábil y tiene conocimientos". Pese al pedido de Belgrano, Celone nunca fue enviado a Tucumán.

domingo, 9 de mayo de 2010

Curiosidades del Primer Gobierno Patrio

Tres de los nueve miembros de la Primera Junta no hablan nacido dentro de los limites actuales de la Argentina. Cornelio Judas Tadeo Saavedra nació en Hacienda de la Fombera, hoy Bolivia. Domingo Matheu y Juan Larrea eran españoles, de Cataluña. El miembro más joven de la Primera Junta era Larrea (23). El más viejo, Miguel de Azcuénaga (55). La edad promedio del cuerpo, en 1810, era de 43 años.
En 1795, el inventario de mercaderías de una tienda porteña daba cuenta de que había allí 27 paraguas de hule, que se vendían a 4 reales cada uno. Por lo tanto, resulta verosímil la tradicional -pero controvertida imagen que muestra a los vecinos de la ciudad protegiéndose con paraguas, frente al Cabildo, aquel inclemente viernes.
El vocal Manuel Belgrano (39) era abogado y había ingresado en 1807 en el Regimiento de Patricios con el rango de sargento mayor. Domingo French (36) se había desempeñado como cartero antes de iniciar la carrera militar. La Primera Junta le otorgó el grado de coronel.
Muchas familias criollas bautizaron a sus hijos con nombres alusivos a la gesta revolucionaria. Un padre llamó a su flamante primogénito Primo Patricio Liberato.
El sábado 26 de mayo de 1810, los porteños tuvieron en sus manos el primer documento patrio -la proclama de la Junta Provisional Gubernativa-, editado en la Real Imprenta de los Niños Expósitos. Empezaba así: Tenéis ya establecida la Autoridad que remueve la incertidumbre de las opiniones y calma todos los recelos...
La construcción del Cabildo, tal como lo conocieron aquellos patriotas, se realizó entre los años 1725 y 1764. El edificio sufrió modificaciones en 1861,1880, 1889, 1931 y 1940.
Por: Martín A. Cagliani

domingo, 28 de marzo de 2010

Belgrano por la Patria

“...en el mes de mayo, me mandaron llamar mis amigos a Buenos Aires, diciéndome era llegado el caso de trabajar por la patria para adquirir la libertad e independencia deseada: volé a presentarme y hacer cuanto estuviese a mis alcances: había llegado la noticia de la entrada de los franceses en Andalucía, y la disolución de la Junta Central; este era el caso que se había ofrecido a cooperar a nuestras miras el comandante Saavedra. Muchas y vivas fueron entonces nuestras diligencias para reunir los ánimos y proceder a quitar las autoridades, que no sólo habían caducado en los sucesos de Bayona, sino que ahora caducaba, puesto que aún nuestro reconocimiento a la Junta Central cesaba con su disolución, reconocimiento el más inicuo y que había empezado con la venida del malvado Goyeneche, enviado por la indecente y ridícula Junta de Sevilla. No es mucho, pues, no hubiese un español que no creyese ser Señor de América, y los Americanos los miraban entonces con poco menos estupor que los indios en los principios de sus horrorosas carnicerías, tituladas conquistas.”
Manuel Belgrano. “Autobiografía”. Página 28

domingo, 21 de marzo de 2010

Manuel Belgrano, 1793

Como en la época de 1789, me hallaba en España y la revolución de la Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aún las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente. Al concluir mi carrera por los años de 1793, las ideas de economía política cundían en España con furor, y creo que a esto debí que me colocaran en la secretaría del Consulado ... tanto me aluciné y me llené de visiones favorables a la América, cuando fui encargado por la secretaría, de que en mis Memorias describiese las provincias, a fin de que sabiendo su estado pudiesen tomar providencias acertadas para su felicidad: acaso en esto habría la mejor intención de parte de un ministro ilustrado como Gardoqui, que había residido en los Estados Unidos de la América del Norte...
Belgrano, Manuel. Autobiografía. Documentos Página 12
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