domingo, 21 de marzo de 2010

Manuel Belgrano, 1793

Como en la época de 1789, me hallaba en España y la revolución de la Francia hiciese también la variación de ideas y particularmente en los hombres de letras con quienes trataba, se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre, fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aún las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente. Al concluir mi carrera por los años de 1793, las ideas de economía política cundían en España con furor, y creo que a esto debí que me colocaran en la secretaría del Consulado ... tanto me aluciné y me llené de visiones favorables a la América, cuando fui encargado por la secretaría, de que en mis Memorias describiese las provincias, a fin de que sabiendo su estado pudiesen tomar providencias acertadas para su felicidad: acaso en esto habría la mejor intención de parte de un ministro ilustrado como Gardoqui, que había residido en los Estados Unidos de la América del Norte...
Belgrano, Manuel. Autobiografía. Documentos Página 12

miércoles, 17 de marzo de 2010

Movimientos concéntricos y excéntricos

Lo más notable en los movimientos concéntricos y excéntricos de la revolución hispanoamericana, es la regularidad de su marcha convergente y la simetría de sus líneas generadoras. Podría ser una mera coincidencia, que en 1809 se hiciesen sentir por la primera vez dos estremecimientos orgánicos y simultáneos en las extremidades del continente –La Paz y Quito- que parecerían indicar desde su origen una solidaridad de la masa viva. Podría ser otra coincidencia que en 1810 naciesen dos revoluciones gemelas en dos hemisferios –Buenos Aires y Caracas- con idénticas formas, iguales propósitos, análogos objetivos y hasta con la misma doctrina política, como hijas de una madre común. Pero cuando se observa que estos movimientos homólogos son espontáneos, que reconocen una misma causa, que tienden desde un principio a formar sistema y siguen por el espacio de 15 años una dirección general en sus proyectos iniciales, no es posible desconocer la existencia de una ley que la gobierna, y que la revolución sudamericana, fue verdaderamente una revolución orgánica que tuvo su razón de ser. Y lo más notable aún en esta evolución uniforme, es que, al insurreccionarse aislada y simultáneamente todas las colonias hispanoamericanas como movidas por un mismo resorte interno, se diseñan desde luego dos evoluciones concéntricas, que tiene sus núcleos regionales y un centro común que responden a un plan general de insurrección determinando los dos teatros de la guerra continental, en que se mueven táctica y estratégicamente dos grandes masas que parcialmente se condensan y que recíprocamente se atraen.

Mitre, Bartolomé. “Historia de San Martín”. Obras Completas. Tomo I; Prólogo. Páginas 13 y 15. Incluido en: Clementi, Hebe. “Conflictos de la historia argentina”. Buenos Aires; Editorial Leviatan. Página 54

martes, 9 de marzo de 2010

Moreno, el fracasado (o sobre un intelectual funcional)

En el ensayo Mariano Moreno. Utopía y Revolución (Claves de Historia Argentina, Carlos Astrada, comp.; Merlín, Buenos Aires, 1968), Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña se plantearon valorar la acción moreniana sin dejar de criticar su estrategia. Lo identifican como un precursor del fracaso del sujeto revolucionario por no ser el medio fundamental de realización de las masas populares, como si lo fueron Rosas y Perón. Los autores, no pudieron evitar analizarlo a Moreno en el ensayo, que aparece por primera vez en La Unión Americana, Nº 3, julio agosto 1965; págs.41-45, a la luz de las acciones que en la década de 1960 intentaron otra revolución, que como la de Mayo, tampoco fue.
Piensan a Moreno como un intelectual nacionalista, probablemente acertado en su idea central pero errado en su estrategia, que culmina su experiencia política en el más espectacular fracaso. Habría sido un revolucionario que se quedó sin revolución. Pienso que quizás, no pudo evitar lo que manifestara en Sobre las miras del Congreso que acaba de convocarse, y Constitución del Estado (1810): "No tienen los pueblos mayor enemigo de su libertad, que las preocupaciones adquiridas en la esclavitud."
Admito no estar seguro si el juicio que los autores emiten, es un sentido homenaje o sencillamente, una lápida, porque en el mismo ensayo manifiestan que:"De utopías está sembrado el camino de la contrarrevolución".
Juan Carlos Ramirez

martes, 2 de marzo de 2010

Semana de Mayo en los manuales de educación primaria

Viernes 18: El virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros publica un bando en el que pide al pueblo que se mantenga fiel a España, invadida por los franceses.
Sábado 19: Los criollos piden a las autoridades que se les permita realizar un Cabildo Abierto para tratar la situación.
Domingo 20: El virrey recibe a funcionarios del Cabildo, jefes militares y criollos, con quienes trata la convocatoria del Cabildo Abierto.
Lunes 21: El Cabildo invita a los principales vecinos a reunirse el día 22 en Cabildo Abierto.
Martes 22: El Cabildo abierto, después de largas discusiones, resuelve que el virrey cese en el mando.
Miércoles 23: El Cabildo forma una Junta de Gobierno con Cisneros como presidente.
Jueves 24: Día de indignación del pueblo al enterarse de que el Cabildo había decidido que Cisneros continuara en el mando. Renuncia de todos los miembros de la Junta.
Viernes 25: Los criollos, reunidos en la Plaza Mayor y en busca de noticias, gritan: "el pueblo quiere saber de que se trata". Este día los cabildantes reconocen la autoridad de la Junta Revolucionaria y así se forma el Primer Gobierno Patrio.

sábado, 27 de febrero de 2010

La Revolución Argentina.

Tales fueron, en general, las causas eficientes de la Revolución Argentina: el desarrollo armónico de las fuerzas morales y de las fuerzas materiales, de los hechos y de las ideas, del individuo y de la sociedad. La acción simultánea de este doble movimiento combinado, que obra a la vez sobre la parte y sobre el todo, es lo que explica la relación de los sucesos entre si, el vínculo que los une, la causa originaria que los produce y el resultado que es su consecuencia lógica. Así hemos visto progresar las ideas económicas, al mismo tiempo que el pueblo se enriquecía por el trabajo; fortalecerse el poder militar de la sociedad, al mismo tiempo en que se desenvolvía el espíritu público en los nativos; generalizarse las ideas de buen gobierno a medida que se conquistaban mayores franquicias políticas y municipales; surgir teorías revolucionarias de gran trascendencia del hecho de la desaparición del monarca; afirmarse el imperio de la opinión a medida que el pueblo se ilustraba por la irradiación luminosa de las ideas y sobreponerse definitivamente los americanos a los europeos, el día en que, con la conciencia de su poder adquirieron la plena conciencia de su derecho.
Esto explica cómo, al empezar el año de 1810, la Revolución Argentina estaba consumada en la esencia de las cosas, en la conciencia de los hombres, y en las tendencias irresistibles de la opinión, que hacían converger las fuerzas sociales hacia un objetivo determinado. Este objetivo era el establecimiento de un gobierno propio, emanación de la voluntad general y representante legítimo de los intereses de todos. Para conseguir era indispensable pasar por una revolución, y esa revolución todos la comprendían, todos la sentían venir. Como todas las grandes revoluciones, que, a pesar de ser hijas de un propósito deliberado, no reconocen autores, la Revolución Argentina, lejos de ser resultado de una inspiración personal, de la influencia de un círculo, o de un momento de sorpresa, fué el producto espontáneo de gérmenes fecundos por largo tiempo elaborados, y la consecuencia inevitable de la fuerza de las cosas. Una minoría activa, inteligente y previsora, dirigía con mano invisible esta marcha decidida de un pueblo hacia destinos desconocidos y que tenía más bien el instinto que la conciencia: ella fué la que primero tuvo la inteligencia clara del cambio que se preparaba, la que contribuyó a imprimirle una dirección fija y a darle forma regulares, el día en que la revolución se manifestó con formas características y fórmulas definidas.
Mitre, Bartolomé. Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina. Buenos Aires; Editorial Suelo Argentino; 1945. Cap. IX. La Revolución. Pág. 114.

sábado, 20 de febrero de 2010

Rivadavia

Tras la salida de M. Moreno del gobierno asume"la Junta Grande", la que carece de un plan nacional y de una finalidad concreta. Comienza una crisis monetaria y el gobierno en 1811 autoriza la exportación de oro y plata, elevándose el precio de los artículos de consumo. Durante el primer triunvirato y por instancia del Secretario Bernardino Rivadavia, se permitirá el ingreso de carbón europeo, se rebajaran los impuestos aduaneros para manufacturas extranjeras. La medida favorece a los artículos ingleses y comienza la ruina local al romperse el equilibrio de fuerzas.
Destruida la política de Moreno, la pro inglesa (rivadaviana) se negó a repartir las rentas aduaneras con el resto de las provincias. La oligarquía porteña repartía con sus socios ingleses la riqueza y como respuesta, nace la resistencia comandadas por caudillos del resto de las provincias. Nace el federalismo.

Juan Carlos Ramirez

martes, 9 de febrero de 2010

Segunda Invasión Inglesa

En enero de 1807 llegaban a Londres las noticias de la rendición de Beresford, y casi al mismo tiempo arribaban fuerzas a las costas de Maldonado. Las nuevas tropas fueron puestas bajo el mando del general John Whítelocke, quien recibió un detalle de la fuerza que tendría a su cargo: 12.500 hombres en total. El 16 de enero Whitelocke desembarcó en Montevideo y sitió la ciudad, a la que tomó por asalto.
El desembarco en Ensenada fue difícil para los ingleses. Con más de 9.000 hombres, otra vez la lluvia perjudicó el movimiento de las tropas. Los ingleses habían elegido de nuevo el mes de junio para la ocupación, esta vez el día 28. Los invasores tenían que recorrer 65 kilómetros desde el lugar del desembarco basta el Retiro, atravesar el Riachuelo por el puente de Gálvez. El 1 de julio las tropas inglesas llegan a Quilmes.
Luego del combate de Miserere, Álzaga había dispuesto fortificar el centro para hostigar a los invasores. Las tropas inglesas, dispersas, comenzaron a retroceder, y en algunos casos, a capitular. Puestos a debatir los pasos a seguir, los jefes británicos admitieron que no quedaba otro camino que la rendición. La orden de Whitelocke fue que Gower gestionara el entendimiento con los jefes enemigos y la rendición de su ejército. "Por la tarde el fuego había cesado y al día siguiente, 7 de julio de 1807, se firmó un acuerdo nacional." El día 11, Liniers ofrecía un banquete a los jefes derrotados.

Luna, Felix. Extractado del libro "Historia integral de la Argentina".
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