sábado, 7 de febrero de 2026

Rivadavia. Primer Presidente

   El 7 de febrero de 1826 el Congreso argentino designó a Bernardino Rivadavia como presidente de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Su mandato duró un poco más de 1 año, hasta el 27 de junio de 1927, cuando presentó su renuncia, pero marcó un cambio absoluto en la manera en la que se desenvolvía al sistema político en el territorio, y es recordado hasta el día de hoy como el “Primer Presidente Argentino”.
  Bernardino de la Trinidad González Rivadavia (1780-1845) nació el 20 de mayo de 1780 en Buenos Aires. De familia acaudalada, inició sus estudios en el mejor colegio de la época, el San Carlos. En 1809 se casó con Juana del Pino y Balbastro, hija del exvirrey Joaquín del Pino.
  Poco después de iniciada la Revolución de Mayo, Rivadavia formó parte del Primer Triunvirato. Inspirado en pensadores liberales como Jeremy Bentham y James Mill, Rivadavia buscaba modernizar las Provincias Unidas del Río de la Plata siguiendo el modelo político francés y el económico inglés, tomando a Buenos Aires como eje de ese proceso.
  Sus inicios en la vida pública datan de 1821 cuando el gobernador Martín Rodríguez lo designa como ministro de Gobierno. Desde allí, Bernardino Rivadavia, partidario de la organización nacional, encaró una serie de reformas para asegurar una paz y un marco jurídico estable para el desarrollo de negocios.  En tres años desarrolló una intensa actividad con miras a cambiar la realidad de la ciudad y la provincia introduciendolas en el mundo moderno. Como ministro de Gobierno sancionó la ley de Amnistía, suprimió el Cabildo y fundó la Universidad de Buenos Aires en la cual daban cátedra profesores traídos del extranjero. También fue el primero en contraer deuda externa, al pedir un préstamo por 1 millón de libras al banco inglés Baring Brothers, que recién sería cancelada en 1904. 
 

El 16 de diciembre de 1824 el Congreso General comenzó a funcionar y como objetivos centrales tenía el de sancionar una Constitución Nacional, una Ley de Presidencia y una Ley de Capitalización, pero las disputas entre los unitarios, básicamente representados por la provincia de Buenos Aires, y los federales, fueron dilatando un acuerdo. Finalmente, el 6 de febrero de 1826, el Congreso dictó la Ley de Presidencia que le permitió a Bernardino Rivadavia convertirse en el primer presidente argentino.
  Durante su mandato, Rivadavia envió al Congreso el proyecto de Ley de Capital del Estado consiguiendo el 4 de marzo de 1826 declarar capital de la República a la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, la cual quedó bajo el control del presidente y el Congreso.
  La sanción de la Constitución Argentina de 1826, de fuerte contenido unitario, rechazada por las provincias, y el fracaso por frenar la expansión del Imperio de Brasil, lo llevaron a presentar su renuncia el 27 de junio de 1827.
  El primer presidente argentino falleció el 2 de septiembre de 1845 en Cadiz. Sus restos fueron repatriados en 1857 y desde 1932 reposan en un gran mausoleo dirigido en su honor en la Plaza Miserere.
 
Publicado en: www.casarosada.gob.ar

martes, 13 de diciembre de 2022

Fusilamiento de Dorrego. Cartas

Carta de Juan Estanislao Elías, edecán de Lavalle y encargado de comunicar a Dorrego que sería fusilado

“Mi estimado hermano: (...) Cerca de las dos de la tarde hice detener el carro frente a la sala que ocupaba el general Lavalle, y desmontándome del caballo fui a decirle que acababa de llegar con el coronel Dorrego.
El general se paseaba agitado a grandes pasos y al parecer sumido en una profunda meditación, y apenas oyó el anuncio de la llegada de Dorrego, me dijo estas palabras que aún resuenen en mis oídos después de cuarenta años: Vaya usted e intímele que dentro de una hora será fusilado. El coronel Dorrego había abierto la puerta del carruaje y me esperaba con inquietud. Me aproximé a él conmovido y le intimé la orden funesta de que era portador. Al oírla, el infeliz se dio un fuerte golpe en la frente, exclamando: ¡Santo Dios! -Amigo mío, me dijo entonces, proporcióneme papel y tintero y hágame llamar con urgencia al clérigo Castañer, mi deudo, al que quiero consultar en mis últimos momentos (...).
Como la hora funesta se aproximaba, el coronel Dorrego me llamó y me dio las cartas, una que todo el mundo conoce, para su esposa, y la otra de que yo solo conozco su contenido, para el gobernador de Santa Fe don Estanislao López.
Ambas cartas se las presenté al general Lavalle, quien sin leerlas me las devolvió, ordenándome que entregase la dirigida a su señora y que a la otra no le diera dirección.”

Juan Elías, carta dirigida a su hermano Ángel, fechada en Tucumán el 12 de junio de 1869. En: Martín Graciano Duhalde, semanario Amanecer, 23 de diciembre de 1972.



 Carta de Manuel Dorrego a su esposa e hijas

Carta a la esposa:
“Mi querida Angelita: en este momento me intiman que dentro de una hora debo morir; ignoro por qué; más la providencia divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha querido. Perdono a todos mis enemigos y suplico a mis amigos que no den paso alguno en desagravio de lo recibido por mí.
Mi vida, educa a esas amables criaturas, sé feliz, ya que no lo has podido ser en compañía de el desgraciado.

Manuel Dorrego”

Agregó:
“Mi vida: Mándame hacer funerales, y que sean sin fausto. Otra prueba de que muero en la religión de mis padres. Tu Manuel.”

Carta a las hijas:
“Mi querida Angelita: te acompaño esa sortija para memoria de tu desgraciado padre.
Mi querida Isabel: te devuelvo los tiradores que hiciste a tu infortunado padre.
Sed católicos y virtuosos, que esa religión es la que me consuela en este momento.”

Navarro, 13 de diciembre de 1828”. En: Mónica Deleis y otros. Cartas que hicieron Historia. Buenos Aires, Aguilar, 2001.


Carta al gobernador de Santa Fe

“Señor gobernador de Santa Fe don Estanislao López. Mi apreciable amigo:
En este momento me intiman a morir dentro de una hora. Ignoro la causa de mi muerte; pero de todos modos perdono a mis perseguidores. Cese usted por mi parte todo preparativo, y que mi muerte no sea causa de derramamiento de sangre. Soy su afectivo amigo. Manuel Dorrego.”

Manuel Dorrego, Navarro, 13 de diciembre de 1828.

                                                    ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,


Comunicado de Juan Lavalle informando sobre el fusilamiento de Manuel Dorrego

“Ministro:
Participo al gobierno delegado que el coronel don Manuel Dorrego acaba de ser fusilado por mi orden al frente de los regimientos que componen esta división.
La historia, señor ministro, juzgará imparcialmente si el coronel Dorrego ha debido o no morir; y si al sacrificarlo a la tranquilidad de un pueblo enlutado por él, puedo haber estado poseído de otro sentimiento que el del bien público. Quisiera persuadirse el pueblo de Buenos Aires, que la muerte del coronel Dorrego es el sacrificio mayor que pueda hacer en su obsequio. Saludo al señor ministro con toda atención.”

Juan Lavalle, Navarro, 13 de diciembre de 1828.
                                                    


Carta de Juan Lavalle al gobernador delegado Guillermo Brown, luego de ordenar y ejecutar el fusilamiento de Manuel Dorrego

“Desde que emprendí esta obra, tomé la resolución de cortar la cabeza de la hidra, y sólo la carta de Vuestra Excelencia puede haberme hecho trepidar un largo rato, por el respeto que me inspira su persona.
Yo, mi respetado general, en la posición que estoy colocado, no debo tener corazón. Vuestra Excelencia siente por sí mismo, que los hombres valientes no pueden abrigar sentimientos innobles, y al sacrificar al coronel Dorrego, lo hago en la persuasión de que así lo exigen los intereses de un gran pueblo.
Si vuestra Excelencia no queda satisfecho, estoy seguro de que a vuestra vista, no le quedará a Vuestra Excelencia ni sentimiento que no haya podido llenar sus deseos, ni la menor duda, de que la existencia del coronel Dorrego y la tranquilidad de este país sin incompatibles.
Sírvase Vuestra Excelencia recibir de nuevo las protestas de amistad y admiración”.

Navarro –provincia de Buenos Aires–, 13 de diciembre de 1828. 

En: Mónica Deleis y otros. Cartas que hicieron Historia. Buenos Aires, Aguilar, 2001.


                 
Carta de Salvador María Del Carril a Lavalle, aconsejándole fraguar documentos para encubrir el modo en que se fusiló a Dorrego

“Señor general don Juan Lavalle.
Mi querido general:
(...) Me tomo la libertad de prevenirle, que es conveniente recoja usted un acta del consejo verbal que debe haber precedido a la fusilación. Un instrumento de esta clase, redactado con destreza, será un documento histórico muy importante para su vida póstuma (...). Que lo firmen todos los jefes y que aparezca usted confirmándolo. Debe fundarse en la rebelión de Dorrego con fuerza armada contra la autoridad legítima elegida por el pueblo; en el empleo de los salvajes para ese atentado; en sus depredaciones posteriores…etc., etc.”

Salvador María del Carril, Buenos Aires, 15 de diciembre de 1828.


Recopilación: Juan Carlos Ramirez Leiva

jueves, 21 de abril de 2022

Batalla de Riobamba

 

Juan Galo Lavalle nació en Buenos Aires el 17 de octubre de 1797. Desde los 14 empezó su lucha como héroe de las independencias de Argentina, Chile, Perú, Ecuador y Uruguay. Sus biógrafos dicen que fue un “militar mítico, de valentía sin igual, y un político torpe…”. Cuando Juan Galo Lavalle combatió en la Batalla de Tapi, en Riobamba, tenía 25 años.
La batalla de Riobamba se libra en Ecuador el 21 de abril de 1822 y prepara condiciones para la victoria en Pichincha. El día se había presentado lluvioso y el barro, dificultaba el desplazamiento militar. Los granaderos de San Martín se habían incorporado al ejército dirigido por el mariscal Antonio Sucre, quien le había ordenado que inspeccionara el terreno para obtener datos para el combate. Lavalle avanzó con sus hombres, 96 jinetes, cuando sorpresivamente topo con 3 batallones españoles que lo triplicaban en todo: 400 realistas a cargo del Coronel Juan Carlos Tolrá. Lo prudente hubiera sido retroceder, pero Lavalle no lo era (ni lo fue nunca).

Los españoles se encontraron con que un grupo de hombres avanzaba sobre ellos al grito de “¡a degüello!”, y habrá sido tal el arrojo de esos jinetes que, tras breve resistencia, retrocedieron siendo perseguidos hasta que Lavalle ordenó detenerse al llegar al lugar en donde se apostaba la infantería española. Es conocido localmente como el más brillante combate de caballería en las Guerra de Independencia Hispanoamericana

Repuestos de la sorpresa, la caballería y la infantería española se lanzaron en la persecución de los granaderos que regresaban a su base trotando y se produjo un segundo encuentro, en el que otra vez los españoles fueron derrotados. El informe de Lavalle describe el momento en que retrocede después de la primera carga y cómo luego observa. Sabe que la caballería española viene al galope, que son expertos, muchos y bien armados, pero... “el coraje brillaba en el semblante de los bravos granaderos y era preciso ser insensible a la gloria para no haber dado una segunda carga”, ataque que contó con el auxilio de los Dragones de Colombia, quienes estando a las órdenes de Sucre se involucraron en el combate. Es decir, la batalla de Riobamba se libró en dos tiempos y en ambos los granaderos salieron airosos. Los españoles dejaron alrededor de cincuenta muertos y un número similar de heridos, mientras que los criollos sólo tuvieron que lamentar dos bajas.

Diez años antes, con sólo quince años de edad, Lavalle había ingresado al cuerpo de Granaderos a Caballo creado por el entonces teniente coronel José de San Martín. Dicen que aún no le había terminado de crecer la barba y ya estaba enredado en combates y batallas. El informe que Sucre le envió a San Martín, dice: “Lo mandé a un reconocimiento a poca distancia del valle y el escuadrón se halló frente a toda la caballería enemiga y su jefe tuvo la elegante osadía de cargarlos y dispersarlos con una intrepidez de la que habrá raros ejemplos”. Concluyendo: “Su comandante ha conducido su cuerpo al combate con una moral heroica y con una serenidad admirable”.

Bolívar distinguió a Lavalle y sus hombres con el título de "Granaderos de Riobamba" en tanto San Martín le entregó un brazalete que decía: “El Perú a los vencedores de Riobamba” (el que exhibía cuando lo calificaron de “traidor a la Patria”). Lavalle se había ganado el apodo de “León de Riobamba”, una distinción que de alguna manera se hizo extensiva a los noventa y seis granaderos.

Juan Carlos Ramirez Leiva

martes, 23 de mayo de 2017

1810, mayo 23

El 22 de mayo, “la parte más sana y principal del vecindario” concurrió al Cabildo en tanto la plaza estaba llena. Por 15 horas se discutió qué hacer tras entrar los franceses a Sevilla. El obispo Benito de Lué y Riega y el fiscal Manuel Genaro Villota, sostenían que los americanos debían obediencia a los españoles pero Juan José Castelli y Juan José Paso, dando voz a los criollos, exigían la conformación de una junta local al considerar que desparecido el rey, el poder regresó al pueblo. Se votó en la noche del 22 y el 23 por la mañana se realizó el conteo de votos. Por 159 a 67, triunfó la opción que exigía la deposición del virrey. Sin embargo, ese mismo día el Cabildo daría su golpe contrarrevolucionario nombrando una junta presidida por al virrey depuesto, algo inadmisible.
Transcribo las palabras dirigidas por el Ayuntamiento a Cisneros, donde se pretendía nombrarlo titular de una junta de gobierno hasta tanto se convocara a una Junta general del virreinato: 

“Este Ayuntamiento, siguiendo siempre las ideas de conciliar el respeto de la autoridad con la tranquilidad pública, ha deliberado, como único medio para conseguirlo, el nombrarle a V. E. acompañados en el ejercicio de sus funciones, hasta que convocada la Junta general del virreinato, resuelva lo que juzgue conveniente. Lo que participa a V. E. para su perfecta inteligencia. Dios guarde a V. E. muchos años. Sala Capitular de Buenos Aires mayo 23 de 1810”.

Fuente: Actas Capitulares del 21 al 25 de mayo de 1810, en Pedro de Angelis, Colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las Provincias del Río de la Plata, Tomo III, Imprenta del Estado, Buenos Aires, 1836.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Discontinuidad

Por razones estrictamente personales no profesionales, esta página sufrió una discontinuidad en sus publicaciones y por un tiempo, esta situación no deseada se mantendrá. Sepan uds. disculpar.
A todos aquellos que me han acompañado, ya virtualmente, ya en el trato personal, les quedo sumamente agradecido por su calidez tan generosa.

Juan Carlos Ramirez

Editor

miércoles, 15 de enero de 2014

Enero de 1814. San Salvador de Jujuy

En enero de 1814 los realistas preparaban en Cotagaita el ejército invasor para tomar Jujuy, mientras Belgrano se encontraba en Humahuaca tratando de organizar la resistencia. El coronel Manuel Dorrego había sido comisionado para reunir en Jujuy y Salta, los restos del ejército en retirada y reclutar nuevos efectivos y provisiones para detener esta nueva invasión que pretendía llegar hasta Buenos Aires con el apoyo de Montevideo. La invasión de Pezuela pretendía aniquilar al ejército en retirada, evitando el encuentro con los refuerzos comandados por San Martín, que los esperaba en la Posta de los Algarrobos, cercano a Yatasto.
Dorrego reunió 500 nuevos soldados y 250 dispersos con los que organizó un regimiento que llamó de "Partidarios", requisó 1.000 caballos y ganado vacuno; hizo fabricar armas, especialmente lanzas, fornituras y municiones, acciones que motivaron un oficio dando superadas las desinteligencias y reincorporándolo al ejército.
En San Salvador de Jujuy comenzó una febril actividad en los jóvenes que organizados en milicias con movimientos de guerrilla, participaban de ejercicios diarios consistentes en correrías a caballo, montar y desmontar, prácticas de tiro y uso de la lanza. También fabricaban armas caseras, labores en las que participaban hombres y mujeres.
Belgrano llego a Jujuy y organiza la retirada, poniendo en funciones al coronel Dorrego. La ciudad fue abandonada entre el 15 y el 16 de enero de 1814. Dorrego combatirá hasta ser desalojado el día 17, produciéndose un nuevo éxodo que no fue como el de 1812, ya que espontáneo y sin destino fijo, ocuparon las afueras de la ciudad, cerros y estancias vecinas.  

La Guerra Gaucha
Las milicias gauchas ocuparon los alrededores, ahora con hombres bien montados y adiestrados,  comenzando a hostigar al invasor que había ocupado la ciudad. Atacaban y desaparecían rápidamente, dejando muertos y heridos en el enemigo.
La resistencia de Dorrego permitió la llegada de las tropas patriotas a Tucumán y el encuentro de Belgrano con San Martín. Éste asumió el mando del ejército el 30 de enero, poniendo a cargo de la vanguardia a Martín Miguel de Güemes.
En adelante, todo fue ataques rápidos, certeros, sorpresivos. Nacía la idea del combate permanente en el pueblo. La Guerra Gaucha, había comenzado.

domingo, 6 de octubre de 2013

La Casa Rosada

Me complazco en compartir con Uds. este video sobe la evolución histórica de la Casa Rosada, la Casa de Gobierno de la República Argentina, y de su entorno.
La Casa Rosada a traves del tiempo.

Juan Carlos Ramirez.
Editor

martes, 19 de febrero de 2013

Preludio de la Batalla de Salta

Aquel 18 de febrero de 1813, llovió. Una penuria más que debieron pasar los 4 mil hombres que estaban bajo el mando de Belgrano cuando atravesaban la quebrada de Chachapoyas para llegar hasta la Casona, la que sirvió de cuartel general del Ejército revolucionario.
El edificio histórico de la Casona de Castañares cuenta con dos grandes espacios; uno de ellos se encuentra en el área que ha sido preservada y en donde funciona actualmente un museo. El segundo espacio es el patio interno de la Casona y de la denominada Habitación Belgraniana, el dormitorio donde el general Manuel Belgrano descansó durante sus días de estadía. La finca fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1941. Su construcción data de principios del siglo XVIII y su creación fue encomendada por Martín Castañares. En la actualidad la estructura conserva los trazos clásicos del período colonial.
En 1813 sus propietarios eran Bárbara de Tineo y su esposo Pedro José Saravia. Ese año pasó a formar parte de la historia argentina, porque la casa albergó al general Manuel Belgrano y sus soldados. En enero de ese año, y luego del triunfo en la Batalla de Tucumán, los efectivos del ejército patriota emprendieron viaje hacia Salta con un único objetivo: vencer a las fuerzas españolas de Pío Tristán.
El 17 de febrero, el capitán salteño Apolinario Saravia ofreció a Belgrano conducir al ejército por una senda poco conocida: un laberinto entre las montañas pobladas de vegetación que conducían al norte. El camino se extendía hasta Chachapoyas y desembocaba en la Casona de Castañares. Esa noche se inició la marcha. Las fuerzas patriotas lograron sortear las dificultades geográficas y arribar al amanecer del 18 de febrero a la Finca de Castañares.

sábado, 9 de febrero de 2013

Arancel del pan en Chile

Sesión de 12 de febrero de 1813. Cabo de alguaciles.- Arancel del pan en acuerdo.
Leído y firmado el acuerdo anterior, se trató de admitir la renuncia que hizo de su empleo el Cabo de alguaciles Juan Alfaro, y en efecto se le admitió, nombrando de interino en esta plaza al Alguacil Valentín Sáez, acordándose que para proceder al nombramiento de Cabo en propiedad, se fijen carteles para que dentro de quince días ocurran a presentarse al Cabildo todos los pretendientes que puedan haber para este destino; y de este modo se logrará tal vez encontrar un sujeto con todas las calidades que requiere un cargo tan delicado en la república.
Leyéronse después los informes pedidos en decreto de 9 del presente al Juez de Abastos y Procurador General en el expediente sobre arreglo de panaderías. Se discutió largamente la materia, sosteniéndose, por una parte, la conveniencia de los aranceles en este ramo de abastos, y por otra, la ineficacia de estos medios, contrarios a la libertad y propiedad de los abastecedores y consumidores. Se tuvo presente que sólo la concurrencia numerosa de los primeros puede proporcionar un abasto comodísimo a los segundos, por medio de la competencia que en el estado de absoluta libertad se debía formar entre los panaderos, tirando cada cual a hacerse del mejor despacho por la abundancia y buena calidad de su pan. Por tanto, y siendo esta una materia de tanta consideración y trascendencia a los intereses públicos, se acordó suspender la resolución de este negocio hasta examinarlo con la mayor reflexión y escrupulosidad. Y habiéndose pasado toda la mañana en estos asuntos, se disolvió el acuerdo, firmándolo los señores del margen, en la sala capitular de Santiago de Chile, a 12 de febrero de 1813. Joaquín de Trucíos.- Jorge Godoy.- Antonio de Hermida.- Marcelino Cañas.- Isidoro de Errázuriz.- Anselmo de la Cruz.- Antonio José de Irisarri, Regidor secretario.

Documento existente en Actas del Cabildo de Santiago (1808-1814)
Publicado digitalmente en Wikisource

sábado, 2 de febrero de 2013

Instrucciones al Coronel San Martín

Obsérvese la ubicación de San Lorenzo

“Instrucciones que deberá observar el Coronel Dzoon José de San Martín para los movimientos de la fuerza que debe marchar por la costa del Paraná”.
 
“Primeramente se le autoriza de un modo pleno y sin restricción alguna, para que tome las medidas que crea conveniente para la mejor dirección de su empresa y desempeño de la Comisión.
2º - Podrá circular órdenes a todos los Jueces de Partidos, Comandantes Militares y hacendados del tránsito para que le franqueen todos los auxilios de caballadas, reses y cualesquiera otros que necesitare para la expedición.
3º - Si los enemigos no hubiesen desembarcado y avistase los buques, estará a la observación de sus movimientos y en el caso de que bajasen, regresará sin perderlos de vista, verificando lo mismo si subiesen hasta llegar a Punta Gorda.
4º - Si los enemigos hubiesen desembarcado y hecho alto en algún punto de la costa y la fuerza fuese superior y decidida a batirse con los que los ataquen, podrá pedir auxilios al Teniente Gobernador de Santa Fe, bajo la calidad de devolvérselos en caso de que pasando de Punta Gorda los buques para arriba, se tema intenten un desembarco en aquel punto, y entonces le aumentará la fuerza que lleva el refuerzo que crea conveniente.

5º - Si los marinos con toda su fuerza siguiesen río arriba, seguirá sus movimientos siempre observándolos en sus designios como se le previene en el artículo 3º; y en el caso de verlos empeñados contra las baterías de Punta Gorda, o en desembarco en la costa opuesta, por el Paso del Rey, esperará el resultado para decidirse a regresar observándolos si viniesen río abajo o pasar a Santa Fe a auxiliarla en el caso antes prevenido.
6º - Comunicará los avisos más ejecutivos, de posta en posta de cuanto ocurriere.
7º - Dejará prevenidos en las postas y a los Comandantes y Alcaldes del tránsito, tengan prontas caballadas para el caso de que el gobierno le comunique órdenes de volver aceleradamente hacia la Capital.
8º - En el caso de regresar sea por orden superior o en observación de los enemigos continuará con las carretillas de las municiones y demás tráfagos hasta la misma capital.
9º - En cualquier lance imprevisto que no se hallase prevenido en esta instrucción, se deja al discernimiento y conocimientos militares del Coronel D. José de San Martín, tomar las medidas que estime oportunas para la seguridad de la empresa y honor de las armas de la Patria”.
Buenos Aires, Enero 28 de 1813.
 
Fuente:
La Posta de Espinillo
Carranza, A. J. Campañas Navales de la República Argentina. Año 1812-1814. Tomo II. Págs. 179-180

jueves, 31 de enero de 2013

Carta de Manuel Belgrano al teniente gobernador interino de Jujuy

“En oficio del 4 del presente me dice el Supremo Gobierno Ejecutivo provisiorio lo que sigue: 'con fecha 2 del corriente ha recibido el Supremo Poder Ejecutivo de esta provincias la declaración siguiente de la Soberana Asamblea General Constituyente: Siendo tan ultrajante a la humanidad el que los mismos Pueblos que con tanto tesón y esfuerzo caminan hacia su libertad, permanezcan por más tiempo en la esclavitud, los niños que nacen en todo el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata sean considerados y tenidos por libres todos los que en dicho territorio hubiesen nacido desde el treinta y uno de enero de mil ochocientos trece inclusive en adelante día consagrado a la Libertad por la feliz instalación de la Asamblea general constituyente bajo las reglas y disposiciones que al efecto decretará la Asamblea General. Lo tendrá así entendido el Supremo Poder ejecutivo para su debida observancia, cuya soberana declaración se transcribe a vuestra excelencia para que haciéndola publicar por Bando en el Ejército de su mando, como se ha hecho en esta capital, cuide y cele su más exacta observancia'
Y lo traslado a Usted para los fines que en él se expresan.
Dios guarde a Usted muchos años

Salta, 27 de febrero de 1813

 [firma] MANUEL BELGRANO"


Nota del editor:  la carta, cuyas imágenes del anverso y reverso están incluidas en esta entrada,  fue hallada recientemente en el Museo Mitre (Buenos Aires)

jueves, 27 de diciembre de 2012

La Batalla del Cerrito

La llegada al poder del Segundo Triunvirato, permitió reiniciar el sitio de Montevideo hacia octubre de 1812, con fuerzas al mando de José Rondeau. Sobre el río Uruguay había una segunda fuerza, al mando de Domingo French, además de las milicias de Artigas, que no se habían sumado aún al sitio por desavenencias con el jefe político Manuel de Sarratea. De todas formas, el ejército sitiador logró expulsar a los realistas de Colonia del Sacramento y sitiar por completo Montevideo.
 Las fuerzas realistas eran numéricamente superiores a las sitiadoras pero su fidelidad a la causa que defendían era dudosa. Como jugaba la falta de refuerzos, municiones y armamento de los sitiadores, el general Gaspar de Vigodet decidió enfrentar a sus enemigos pero justo la noche antes de hacerlo, Rondeau recibió un importante refuerzo y vituallas. La mañana del 31 de diciembre, Gaspar de Vigodet y el brigadier Vicente Muesas atacaron con unos 2.300 hombres y 8 cañones las posiciones de Rondeau, que sólo contaba con 1.000 soldados y 2 cañones. Éste atrincheró a su infantería en una loma alta lamada el Cerrito (cercana al Cerro de Montevideo). Allí lo atacó Muesas, desplazando al regimiento N° 6, al mando del teniente coronel Miguel Estanislao Soler, expulsándolos barranca abajo. Luego atacó al otro cuerpo de infantería, el regimiento N° 4, al mando de Ventura Vázquez, que logró sostener su posición por unos minutos. Soler reunió a sus soldados,negros libertos, y contraatacó cuesta arriba sorprendiendo a los españoles, en ese momento que fue muerto de un tiro el brigadier Muesas. Al atacar el Cerrito, los realistas habían dejado abajo los cañones, que casi no participaron en la lucha y finalmente fueron expulsados del Cerrito y atacados por la caballería patriota, al mando de Rafael Hortiguera. Ello completó la victoria patriota y la dispersión del enemigo.
Los patriotas perdieron 90 muertos y 40 prisioneros, además de un cañón. Los realistas tuvieron 100 muertos, 146 heridos y 30 prisioneros. Pero, sobre todo, ya no intentaron ninguna otra salida de sus murallas. Ni siquiera cuando, un año más tarde, Artigas abandonara el sitio por un serio desacuerdo con la política de Buenos Aires, dejando buena parte del sitio indefenso. La victoria del Cerrito fue definitoria sobre el desarrollo futuro de las operaciones en tierra. Sin embargo, la ciudad se mantenía firme en la defensa, abastecida por el río de la Plata con alimentos y refuerzos. La solución a este sitio sólo se logró durante el año 1814, con las victorias navales de Guillermo Brown, que obligó a Vigodet a rendirse ante un ejército apenas algo más grande que el que había tenido Rondeau. Rondeau fue ascendido al grado de general, y ejercería el comando del Ejército del Norte, y por dos veces el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Soler fue ascendido a coronel y llegaría más tarde a general. Vázquez fue ascendido a coronel, y el comandante Hortiguera a teniente coronel, llegando más tarde a coronel.
En Buenos Aires, la calle Cerrito recuerda el episodio.

Nota elaborada en base a Wikipedia

domingo, 16 de septiembre de 2012

El humor de M. Belgrano


El 3 de Septiembre de 1812,  el Ejército patriota se halla sobre el río de Las Piedras, cuando los Decididos son atacados por la vanguardia realista, produciéndose una escaramuza. El cuerpo patriota se reúne con el grueso y Belgrano, que espera una oportunidad favorable, despliega al ejército en la margen del río haciendo abrir el fuego de la artillería para despejar el frente. Los patriotas persiguen a los españoles, tomando 15 6 20 prisioneros y matando otros tantos.
Una partida de paisanos al mando del capitán Esteban Figueroa logra apresar al jefe enemigo, coronel Huici, al Portaestandarte Negreiros y a un capellán. Son las cuatro de la tarde y la victoriosa partida inicia una marcha forzada con sus pioneros, huyendo del resto de los adversarios. “El enemigo (... ) no volvió a incomodar nuestra retaguardia”, cuenta el general Paz en sus Memorias. A las doce de la noche están ya en Tucumán, donde se encuentra el grueso del ejército.
Al tener conocimiento de la captura de Huici, Tristán remite un oficio a Belgrano advirtiéndole que el prisionero debe ser tratado con humanidad, bajo amenaza de tomar represalias con los que él tiene en su poder. Acompaña a la nota cincuenta onzas de oro y concluye el oficio datándolo en "Campamento del EJERCITO GRANDE, Septiembre 15 de 1812". Belgrano devuelve el dinero para que sea distribuido entre los prisioneros patriotas en poder de Tristán y concluye su respuesta con un rasgo de humor que no oculta la ironía: “Cuartel general del EJERCITO CHICO, 17 de Septiembre de 1812”.

Fuente: www.elintransigente.com

martes, 17 de julio de 2012

Éxodo jujeño

Belgrano sabía que la mayor parte del pueblo jujeño era partidario de la Revolución (no ocurría lo mismo en Salta, donde la elite estaba bastante dividida). También sabía de la existencia de sectores entre la elite local que le eran fieles al Virrey de Lima y podían servir para abastecer a las tropas virreinales. En ese contexto y a través del "Bando del 29 de julio", ordenó el retiro y emigración de toda la población y amenazó a quienes quisieran traicionar sus órdenes:

“Pueblos de la Provincia de Salta: Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son  llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud. Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reunirnos al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa, blanca y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las tuvieron y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no sólo vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.
Hacendados: apresuraos a sacar vuestro ganado vacuno, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras estancias, y al mismo tiempo vuestros charquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tomeprovidencias que os sean dolorosas, declarandóos además si no lo hicieseis traidores a la patria.
Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.
Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirlos, e igualmente cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien fuere, y a quien pertenezcan.
Entended todos que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliento estén revestidos del carácter que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con sólo lo deposición de dos testigos. Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieran prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuesen.
No espero que haya uno solo que me dé lugar par aponer en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sean, y que nada será bastante para que deje de cumplir cuanto dejo dispuesto.
Cuartel general de Jujuy 29 de julio de 1812”.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sitio de Cuautla de Amilpas, 19 de febrero de 1812

Fue el cura Miguel Hidalgo y Costilla, quien comisionó al sacerdote de Carácuro, José María Morelos y Pavón, como comandante insurgente en el sur del país, el 20 de octubre de 1810. Cuando el 19 de febrero de 1812, el ejército realista de Félix María Calleja Rey atacó la ciudad de Cuautla con la pretensión de tomarla por asalto, el ejército insurgente que allí resistía, estaba conducido por Morelos. EL General Morelos había llegado a Cuautla en diciembre de 1811 y dejó al Gral. Leonardo Bravo para fortificar al pueblo, mientras partía hacia Tenancingo, en donde enfrentó al realista Porlier, lo derrotó y le tomo todo su armamento y alimentos. Regreso a Cuautla el 7 de febrero de 1812 y dispuso continuar las fortificaciones pues había llegado a México Calleja, a quien el Virrey Venegas le ordenara acabar con Morelos.
Morelos dividió a Cuautla en sectores: San Diego con Hermenegildo Galeana; Santo Domingo con el Gral. L. Bravo; y Buenavista con Mariano Matamoros. Calleja llegó por el noreste a Pazulco el 17 de febrero de 1812 y el 18 resolvió asaltar el pueblo al día siguiente. Dividió su ejército en cuatro columnas para asaltar Cuautla por cuatro lugares diferentes:
Primera. El granadero con Pedro Segarra asaltó la trinchera norte en donde sería muerto por Hermenegildo Galeana.
Segunda. Juan N. Oviedo de San Luis trató instalar una batería de cañones, pero él y sus acompañantes fueron mortalmente heridos por las defensas de las azoteas del convento de San Diego.
Tercera. El provincial de Guanajuato con su jefe Conde Diego de Rul esperaba asaltar la trinchera de El Encanto, pero aquí se destacó la participación de un niño de 12 años llamado Narciso Mendoza, quien hizo estallar un cañón que arrasó buena parte del batallón e hirió mortalmente a Rul. El jóven fue por ello nombrado “El Niño Artillero” (ya adulto llegó a ser teniente coronel).
Cuarta. El Conde de Alcaraz, desde El Calvaio, orado a cañonazos la pared oeste de la huerta del convento de San Diego el 30 de marzo. Galeana comisionó a Aguayo y al comandante Carranza para atacar El Calvario y por el sorpresivo ataque, lograron ocupar la fortificación, en donde murió el capitán Gil Riaño y fue herido gravemente el Ex-sargento Garrido, El mismo Alcaraz muere en la acción. Nuevas fuerzas desalojaron posteriormente a los insurgentes.
Calleja, al frente del primer arco del acueducto de Buenavista el 25 de marzo, sufrió viendo pasar a sus soldados cargando muertos y heridos por la defensa comandada por Matamoros, y saber las grandes bajas sufridas por sus cuatro columnas. Él mismo estuvo en peligro de morir por una bala de sus mismos cañones. Ordeno regresar a su campamento en Cuautlixco.
 Las acciones
 El ataque se había iniciado a las 7 AM y tras 6 horas de lucha, los insurgentes les habían infligidos 19 muertos y un centenar de heridos, mientras los realistas asesinaron a 37 hombres, mujeres y niños aún de pecho, a bayonetazos. A pesar de la victoria, Morelos no salió de la plaza porque sabía que Calleja seguía teniendo a sus órdenes un ejército mayor y mejor entrenado para las maniobras en campo.
El 29 de febrero se le unió a Callejas, el General Ciriaco de Llano, fracasado también en Izucar, Puebla. Juntos, resolvieron sitiar y circunvalar Cuautla. El 10 de marzo se inició el bombardeo que convirtió en ruinas el pueblo; cortaron el agua del Canal de Xochitengo, mientras los alimentos de los sitiados se terminaban. El sitio se prolongó por 73 días, con fuertes combates y sin que los atacantes pudieran vencer, pese al hambre. Cuando Calleja ordenó cortar las tomas de agua del río, apareció la sed, pero Hermenegildo Galeana desalojó al enemigo y reestableció el acceso al agua construyendo un baluarte con parapeto para proteger los manantiales, finalizado el 3 de abril. El barranco de Agua Hedionda, en donde actualmente se ubica un balneario, lleva ese nombre debido a la contaminación que dejaron en el lugar las tropas realistas.
Debido a lo grave de la situación por la falta de provisiones y la probabilidad de una epidemia, Morelos atacó rompiendo el cerco mediante ataques combinados contra la línea realista efectuados en la noche del 1º al 2 de mayo. Muchos insurgente murieron y se perdieron armas y municiones, pero el grueso del ejército se puso a salvo y rápidamente repuesto, acometió otras empresas que no alcanzaron la fama lograda por la defensa y rompimiento del cerco de Cuautla de Amilpas, la Heroica. Acompañaban a Morelos el cura de Jantetelco, Mariano Matamoros, que se unió a su causa en diciembre de 1811, y fue su brazo derecho. De 39 combates importantes, Morelos y sus tropas vencieron en 25, destacándose patriotas como Mariano Matamoros, Francisco Ayala, y Nicolás Bravo. Entre lo caídos el 18 de marzo, estaba el Coronel Garduño, quien fue herido mortalmente por una bala de grueso calibre que penetró por una ventana y al rebotar deshizo la cabeza del Coronel.
Del material digitalizado por el Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, del Gobierno del Estado de Morelos, tomamos que tres mujeres sobresalieron durante el Sitio: La Barragana, La Humana Costeña y la Cuellar: la Costeña llevaba a los soldados insurgentes aguas frescas y comida regalada; la intrépida Barragana fue comandante de un grupo numeroso de insurgentes que la obedecían y respetaban habiendo recibido órdenes de Morelos para vigilar la llegada realista. Se dirigió en su caballo ella sola a Tetelcingo y observó el conjunto realista; la vanguardia del enemigo la vio y la persiguió buen trecho salvándose por la ligereza de su caballo; y la Cuellar salía ocultamente y regresaba por la madrugada cargando muchas bolsitas de pólvora que hacía su marido en Coahuixtla.
El 1o. de Mayo, Calleja ordenó suspender el bombardeo y mandar a Morelos el indulto; leyó el general el indulto y escribió en el mismo papel "igual gracia concedo a Calleja y los suyos". Ese día resolvió y logró romper el sitio. A Morelos, su condición de cura no le restó méritos a su genialidad militar ni a la del estadista. Morelos necesitaba aquella victoria para tomar Puebla y de ahí avanzar a la capital. No fue la primera vez que este pueblo descendientes de olmecas, enfrentaban a los españoles, quienes los habían sometidos y despojados de sus tierras, con la venia del virrey Gaspar de Zuñiga Acevedo, Conde Monte Rey y Virrey de la Nueva España, un 5 de julio de 1603.  
Ciudad Heroica

 El 4 de abril de 1829 el Congreso del Estado de México decreto que el pueblo de Cuautla de Amilpas se denominará Ciudad Heroica de Morelos. Decreto.- "El Congreso del Estado de México ha decretado que el pueblo de Cuautla de Amilpas se denominará: "Heroica Ciudad de Morelos". "Lo tendrá por entendido el Gobernador del Estado, haciéndolo imprimir, publicar, circular y ejecutar. Dado en la ciudad de Tlalpan, a 4 de abril de 1829. Atanacio Saavedra, Presidente; José R. Malo Diputado Secretario; Rafael Sánchez Contreras, Diputado Secretario".
El 17 de abril de 1869, bajo el Gobierno de Don Benito Juárez, el Congreso General de la República expidió un decreto erigiendo como Estado integrante de la Federación al de Morelos, comprendido por los Distritos de Cuautla, Cuernavaca, Jonacatepec, Tetela y Yautepec, que formaría por razones estratégicas durante la intervención francesa de 1862, al tercer distrito militar.
Por decreto No. 116 Bis. Artículo primero de 1979, se declaró heroica la ciudad de Cuautla Morelos con el carácter de "Ciudad Histórica".

sábado, 4 de febrero de 2012

Dorrego en Nazareno

Tras la retirada por la derrota en Guaqui, Juan Martín de Pueyredón, nuevo comandante del Ejército del Norte, intento avanzar sobre el Alto Perú para apoyar a los insurrectos de Cochabamba. El mayor general Eustoquio Díaz Vélez fue comisionado para marchar junto con un regimiento de caballería y un batallón de infantería hacia Yavi, mientras el comandante realista José Manuel de Goyeneche envió a Francisco Picoaga con 1.600 hombres para contener el avance de Díaz Vélez, situándose con 700 en Yavi. El avance de Díaz Vélez hizo que Picoaga se retirara hasta Tupiza, en donde incorporó 400 hombres que allí tenía y se situó en la margen norte del río Suipacha. Luego del Combate de Sansana, Díaz Vélez recibió refuerzos en su campamento de Los Colorados, totalizando 860 hombres, 300 de ellos fusileros montados y los demás de infantería, junto con 150 honderos indígenas adicionales y 5 piezas de artillería. Picoaga fue perseguido hasta la margen sur del río Suipacha, intercambiándose descargas de artillería a través del río.
Después de negociaciones frustradas, el 11 de enero de 1812 Díaz Vélez envió a Manuel Dorrego con 100 hombres a copar el pueblo de Nazareno, ubicado en la quebrada del mismo nombre.
El combate
El 12 de enero Díaz Vélez ordenó vadear el río, con el apoyo de la artillería, produciéndose el Combate de Nazareno. Las fuerzas patriotas fueron divididas en 3 columnas de ataque y una de reserva, pero cuando parte de la caballería cruzaba el río Suipacha, se produjo una repentina creciente del mismo dejando aisladas a las tropas al mando de Dorrego que lo habían ya cruzado, sin que pudiera pasar la infantería y el resto de la caballería. Los realistas, que se habían dispersado, se rehicieron y derrotaron a Dorrego, quien fue herido en la garganta. 
Por estas acciones Dorrego fue ascendido a teniente coronel. En Sansana, a cuatro leguas de Pumaguasí, Dorrego sólo había perdido tres hombres mientras los españoles tuvieron catorce bajas, dos heridos graves y seis prisioneros. En el combate de Nazareno fue herido en el brazo derecho y en un pie, y al atravesar el río Suipacha, al día siguiente, recibió un balazo en el cuello. "Su resuelta bravura ha admirado nuestras tropas y aterrando al enemigo", manifestó en su parte el general Díaz Vélez, mientras Pueyrredón dijo: "Don Manuel Dorrego ha servido en la Vanguardia de este Ejército sin sueldo ni gratificación alguna, y su valor lo ha distinguido de un modo singular, mereciendo la confianza del general de la Vanguardia para emplearlo en las acciones de mayor riesgo".
El ejército realista avanzó seis días después del combate ocupando las alturas en la margen sur. Picoaga, que había desperdiciado la oportunidad de atacar a Díaz Vélez al bajar el río el mismo día del combate, se aprestaba a pasar a la ofensiva, pero el general Pío Tristán no autorizó que Picoaga contraatacara a Diaz Vélez, ordenándole que espere al Batallón Abancay, lo que permitió la retirada de la división de Díaz Vélez a la quebrada de Humahuaca.
Cuando el grupo de heridos patriotas fue alcanzado por los realistas, Tristán les permitió seguir, lo que fue aprobado por Goyeneche desde Potosí, el 26 de enero de 1812, tal como se aprecia por el siguiente párrafo: … a merecido mi aprobacion la politica y piadosa resolucion de V. E. de dejar continuar su marcha á los 140 heridos alcanzados por nuestras partidas, para que sirvan al arribo de sus domicilios de escarmiento á los que permanezcan contumaces en el delirio de la revolucion. 

Por Juan Carlos Ramirez


Nota: la imágen, tomada del Google Earth, permite ver que Tupiza (la ciudad más cercana al lugar en donde se desarrolló el Combate de Suipacha), esta unida actualmente por la Ruta Nacional 14 a Nazareno (en otra entrada explicaremos el por qué de su nombre). Pensamos que las tropas deben haber transitado por esos caminos en 1812.

viernes, 3 de febrero de 2012

Toro y Zambrano, Napoleón y Chile

Hijo de Carlos Toro y Zambrano Escobar y de Gerónima Ureta y Prado, nace en Santiago el 20 de septiembre de 1727. Huérfano desde muy joven desarrolla una exitosa carrera en el ejército, la administración y los negocios, llegando a ostentar una de las fortunas más importantes del Chile de ese período. A la edad de 22 años es nombrado capitán del Regimiento Real de Caballería. En 1750, designado paralelamente gobernador de Chiloé y de La Serena, opta por este último puesto. En 1761 es electo alcalde ordinario de Santiago y en 1763, corregidor. El año 1772 se desempeña como superintendente de la Casa de Moneda. Participa entre 1776 y 1778 en las expediciones a La Araucanía, alcanzando los grados de coronel , en 1778 y general en 1799. Como reconocimiento a sus méritos el rey de España le otorga los títulos de Vizconde de la Descubierta (1769) y Conde de la Conquista (1771).

En 1808 asume como Gobernador de Chile Francisco Antonio García Carrasco quien rápidamente se gana la hostilidad de los criollos. Es acusado de haber mandado a apresar al buque inglés "Scorpion" y de asesinar a su capitán , para quedarse con el botín. Se le responsabiliza del arresto de José Antonio de Rojas, Juan Antonio Ovalle y Bernardo de Vera y Pintado, acusados de conspiración y posteriormente enviados al Perú. Los organismos más significativos de la administración y la sociedad colonial protestan por la medida, solicitando que los tres criollos sean juzgados en Chile. García Carrasco cede, pero cuando se conoce en el país la noticia de la instalación de la junta de gobierno de Buenos Aires, el Gobernador ordena que los presos sean embarcados a Lima. Ello determinará en definitiva que su renuncia se materialice el 16 de julio de 1810. En su reemplazo asume, en forma interina, Mateo de Toro y Zambrano.

Contaba en ese momento, el conde de la conquista, con 83 años de edad. Débil de carácter, inexperto en asuntos públicos y aquejado de una arteriosclerosis que lo hacía olvidar acuerdos -muy distinto de quien, en sus mejores años, se había distinguido por su buen juicio, temple y resolución-, era el hombre que los diferentes grupos que componían la aristocracia colonial, criollos y realistas, esperaban manejar a su antojo. Los primeros deseaban la rápida instalación de una junta . De entre ellos, unos sostenían la idea de una independencia definitiva, al estar España en manos de Napoleón, y otros abogaban por la instalación de un régimen republicano. Los realistas esperaban pacientemente la designación de un nuevo Gobernador titular. Toro y Zambrano trata de satisfacer a unos y otros. Finalmente entre el asesor Gregorio Argomedo, el alcalde Agustín de Eyzaguirre, el procurador José Miguel Infante, y los regidores Fernando Errázuriz y Francisco Antonio Pérez logran convencerlo de que cite a un cabildo abierto para que el pueblo se pronuncie sobre la mejor manera de preservar los derechos del soberano, Fernando VII.

La iniciativa cuenta con detractores, incluso en el propio hogar del Gobernador. Su mujer, española de nacimiento, y su hijo mayor son fervientes realistas. Pero por otra parte sus otros hijos apoyan la causa patriótica. Esta situación grafica perfectamente las pugnas existentes al interior de las principales familias santiaguinas. La junta de gobierno se forma el 18 de septiembre y es presidida por Toro y Zambrano. En verdad, es el abogado de Concepción, Juan Martínez de Rozas, tercer vocal, quien toma las principales decisiones. Mateo, muere el 26 de febrero de 1811.

Belgrano en Rosario

Fue el Triunvirato el que le encargó el 24 de enero de 1812 al general Manuel Belgrano, partir hacia la Villa del Rosario con un regimiento para apostarse en la Capilla con el fin de impedir que los españoles remontaran el Paraná, en busca de recursos para sostenerse en el sitio de Montevideo.
El 6 de febrero acampó en las proximidades de Arroyo Seco, y siguió al siguiente día. Probablemente el camino haya sido lo que fue la vieja ruta 9, esto es, uniendo los actuales Aguirre, General Lagos, Esther, Villa Gobernador Gálvez, y Villa Diego. Al arroyo Saladillo lo debe de haber cruzado entre las calles Ayacucho (muy probablemente) y un poco más arriba, por la calle Salva. En esta franja se debe de haber movido hasta el Batallón de Comunicaciones 121 y en adelante, ingresó por la actual calle Brigadier General Juan Manuel de Rosas, continuó por la hoy Santa Fe y giró con sus tropas a la actual Buenos Aires. Hizo una formación frente a la Parroquia, hoy Catedral, y luego rezó ante la imagen de la Virgen.
Tomamos del Diario de Marcha:
“A la una y media de la mañana se toco generala y marchamos por caminos y campos muy llanos, sin dificultad alguna y muy poco trabajo que se hizo en la barranca de salida de una cañada que ha formado las aguas de lluvia y llaman Saladillo, pasaron muy bien las carretas y hallándonos a distancia de Rosario cerca de una legua se formó la tropa y sacaron las banderas y con todo orden seguimos hasta este Pueblo cuyo Comandante Capitán Moreno y el Alcalde con otros vecinos salieron a recibirnos y ofrecérsenos.”
Como le parecía absurdo que sus soldados usaran distintivos españoles, el 13 de febrero solicitó permiso para que sus soldados llevaran una escarapela. Por decreto del 18 de febrero de 1812, el Triunvirato aprobó el diseño de una "escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata de dos colores, blanco y azul celeste, quedando abolida la roja con que antiguamente se distinguían". Belgrano da un paso más y le anunció al Triunvirato que el día 23 de febrero de 1812, entregó las escarapelas a sus tropas para que "acaben de confirmar a nuestros enemigos de la firme resolución en que estamos de sostener la independencia de la América". No sólo la usó la tropa, lo rosarinos todos comenzaron también a llevarla.
Belgrano era uno de los pocos que se animaba a usar la palabra independencia.
El Triunvirato (formado por Manuel de Sarratea, Juan José Paso y Feliciano Antonio Chiclana), y sobre todo su secretario, Bernardino Rivadavia, estaba preocupado en no disgustar a Gran Bretaña, y a su embajador en Río de Janeiro, Lord Strangford, con quien estaba negociando la retirada de los portugueses de la Banda Oriental, a condición de que no se mencionase el tema de la independencia. Belgrano, quien se crió siendo vecino del convento de Santo Domingo, era sumamente devoto y ello debe haber facilitado la relación con el cura Julián Navarro. Este se había manifestado a favor de la Junta formada el 25 de Mayo, y ante la llegada del general, convocó a los vecinos, quienes colaboraron con herramientas y trabajo para la construcción de la batería (un fuerte artillado) en las barrancas del Paraná, la que fue llamada Libertad. 

Por: Juan  Carlos Ramirez.

Nota: las fotos corresponden al arroyo saladillo

martes, 3 de enero de 2012

San Martín masón

Resuelto San Martín y otros patriotas, a dirigirse a Buenos Aires, debe pasar primero por Londres, lo que hace con la ayuda de un jefe del ejército inglés, Sir Charles Stuart. Este le consiguió un pasaporte y cartas de recomendación para Lord Mac Duff (luego Conde de Fife), integrante de la Logia creada por Francisco de Miranda.
San Martín fue invitado de la casa de Carlos M. de Alvear, y en Londres estuvo cuatro meses fundando la logia Caballeros Racionales Nº 7, cuyo primer Venerable Maestro fue don Carlos de Alvear, siendo sus integrantes, además de San Martín, Zapiola, Holmberg, Mier, Villa Urrutia, Chilabert, al que se agregaron Manuel Moreno, hermano de Mariano Moreno y los venezolanos Luis López Mendes, Andrés Bello y el Marqués del Apartado.
Por cartas de Carlos de Alvear del 20 de octubre de 1811, dirigida al venezolano Rafael Mérida, Venerable Maestro de la logia de Caracas, Venezuela, conocemos sobre las actividades de los hermanos de la Logia Caballeros Racionales Nº 7. Las referidas cartas, como otros documentos, habían sido confiados a Juan Brown, sobrecargo del bergantín inglés La Rosa, que fuera apresado por un corsario español el 3 de enero de 1812, por cuya causa tomó intervención la Inquisición.

Nota: información tomada desde
http://www.logiakorn.com.ar
Blogalaxia Tags: src="http://botones.blogalaxia.com/img/blogalaxia1.gif?blogID=235251">